Caducidades
A medida que creces y te haces mayor, van caducando muchas cosas en el camino de ese crecer. Caduca la inocencia, la ingenuidad, las sonrisas se van menguando... Te encuentras de repente un extraño de ti mismo.
La velocidad del tiempo.
Entonces se abre paso otras cosas como el dolor, las tristezas, las melancolías, el pánico... Y sin darte cuenta ya hay toda una sucursal de cada uno, formando multinacionales con el llanto y las lágrimas por socios.
Vas dejando huellas detrás de ti, pero a medida que pasas, también se caducan.
Y en uno de éstos trayectos te volteas y te preguntas: ¿Dónde ha ido la vida? ¿Mi vida? No tienes respuestas a esas preguntas pero igual sigues caminando con la sensación de haber dejado parte de ti en cualquier parte.
Pero igual sigues caminando.
Con el consuelo o el engaño de que te encontrarás al final del camino y te renuevarás.
Pero en el fondo sabes que es mentira... ¡Aún así sigues caminado!
Y sigues con el síndrome de la caducidad...
A medida que te vas haciendo mayor, te vas dando cuenta de las complicaciones de la vida y de lo corta que es. Solo te queda una alternativa, continuar caminando aunque en ese caminar vayas perdiendo las cosas o a las personas que amas.
¡Seguir caminado!
